miércoles, 16 de marzo de 2011

Producción de distinción versus producción de universal (Bosquejo)

Se trata de (re)introducir dos clases generales de producción que pueden ser de gran utilidad analítica: la "distinción" y "el universal" como categorías de producción. Desde esta perspectiva, la producción estética y "material" (en su acepción marxista) son solo epítomes de la producción de distinción y universal, respectivamente. En particular podemos distinguir entre el arte estético y el arte clásico; el primero aspira a la distinción mientras que el segundo aspira al valor (belleza?) universal. La noción de universal permite esclarecer la naturaleza de "lo material". Especialmente después de la incursión del marxismo en el lenguaje, "lo material" se convirtió en sinónimo de "lo real" con lo que implicitamente se afirma que todo lo "inmaterial" es irreal. Me permito conjeturar que dentro del criterio marxista, el epítome de lo inmateral lo fueron –y quizás siguen siendo– las categorías clásicas de arte y filosofía. Para el marxismo –acaso existe cosa tal?– es inconcebible la coexistencia de subjetivos y universales dentro del contexto inmaterial. Solo lo material es universal (y viceversa), todo lo demás es un mecanismo de distinción (y no cualquiera sino de clase), un mecanismo hegemónico. Con este movimiento se deja por fuera cualquier posibilidad de universales inmateriales ya sea dentro del campo de la belleza o del conocimiento. De la misma forma en que podemos recuperar la diferencia entre lo bello y lo estético desde la distinción y lo universal, así mismo podemos rescatar la noción de material al servicio de lo universal y al servicio de la distinción. Como ejemplos podríamos citar al alimento y al dinero, respectivamente (no deja pues de ser curioso por no decir trágico que el capitalismo totalitario se empeñe en hacer del alimento un material de distinción).
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