jueves, 6 de agosto de 2009

Entre el iusnaturalismo y el positivismo jurídico: aportando narrativas

A propósito del debate ¿Podemos desobedecer la ley injusta? enriquecido por las ideas y pensamientos del profesor Mauricio García Villegas y el padre Javier Giraldo y compilado por razonpublica.org.

Nuestro acceso a la razón está limitado de forma efectiva, y la razón ética no es la excepción. La sociedad por medio de las instituciones y en particular de la ley, busca superar dichas limitaciones. Para ello desarrolla sentidos superiores a los de cualquier individuo: su reflexión se extiende a través de los siglos, sus "ojos" llegan a más lugares que a los que podría llegar cualquier persona. Así, desafiando al tiempo y al espacio construye una "ética" que trasciende al individuo. Naturalmente esto suscita un problema de legitimidad de la ley. Como superar este conflicto? la ley, a través del estado ha respondido con el aparato represivo. Ésta estrategia ha sido efectiva en mantener a raya a los enemigos de la ley, pero no ha logrado legitimar la ley ante el individuo, por el contrario a contribuido a su deslegitimación. Como pues podemos retomar ese antiguo [1] ideal entre razón y tradición? existen al menos dos estrategias para legitimar la ley: la versión paternalista y la versión participativa. La versión paternalista consiste en mostrar ya sea con hechos reales o ficticios (indistinguibles en este contexto) que el imperio de la ley representa un beneficio para el individuo. Ésta postura entre otras observaciones es insostenible; su versión real es económicamente insostenible y su versión ficticia es -me gustaría pensar- racionalmente insostenible [2]. Por otro lado se encuentra la estrategia participativa. Ésta quizás no tenga problemas de sostenibilidad [3], pero posee importantes limitaciones físicas. Dichas limitaciones, a menudo bien fundadas, subyacen en creencias comunes como "somos demasiados como para ponernos de acuerdo". Sin embargo, lo atractivo de ésta propuesta es que sus limitaciones no siempre son insuperables y prueba de ello es el creciente desarrollo de las tecnologías de comunicación y su impacto en la configuración social en campos tan diversos como la política, la ciencia, la ética y la ley.

[1] Antes de la represión: la familia "funcional", la comunidad, etc.
[2] Versa la sabiduría popular: "de eso tan bueno no dan tanto".
[3] Al menos no en los términos de la estrategia paternalista.
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